|
Cuando yo era niņo, Me gustaba pasear por este rio. Habian cataratas altas y rocas enormes donde yo veo toda la belleza natural a mi alrededor. Una tarde estaba en una de esas rocas cuando escuche un grito que parecia humano. Me dio mucho miedo, pero pronto supe que no era humano. Un aguila daba el mismo grito unos pocos segundos despues.
Nosotros caminabamos cuando veimos algo muy raro. Juan Pablo dormia una siesta de pie, pues todo su cuerpo estaba inclinado contra la puerta de una tienda abandonada. Cuando, de repente, alguien abrio la puerta, el dejo de dormir. Pero no dijo ni una palabra
|